Para todos los que sudan, sufren y se esfuerzan por un mejor futuro.

Alguna vez mi abuela me contó la historia de cómo llegó a Estados Unidos. Comenzaba como una historia de Disney, hablaba de los campos de flores y de cómo todo en ese nuevo país parecía ser de un mundo completamente distinto al pequeño pueblo en el que nació.

Pocahontas re imaginada como Selena.
CREDITO: BUZZFEED / WALT DISNEY STUDIOS / WILL VARNER

“Aquí en este nuevo lugar, las casas parecían haber sido construidas por arquitectos, todas con grandes jardines, espacios en la acera y enormes refris”, me dijo.

Luego me comentó que lo primero que hizo fue trabajar en el campo haciendo la limpieza en una gran casa, en donde, además, cuidaba a unos pequeños que tenían los cabellos como rizos de oro. Ella les cepillaba el cabello, “todo sedoso”, recordó. Mientras me contaba esta historia la miré y vi cómo se le iluminaron sus ojos al hablar de dicha casa, como si nunca estuviera en sus posibilidades vivir en un lugar así.

Su historia me recuerda de las flores, en especial las flores del desierto, pues me hacen pensar en todo lo que ella tuvo que pasar para cruzar al otro lado, y en todo lo que aún tiene que vivir para borrar sus memorias oscuras llenas de lágrimas y malas vivencias. Pero aún más importante, me recuerda que yo soy fruto de esa flor, varada en medio de 2 países.

¿Qué Es Ser Inmigrante? – La Semilla

Muchos hemos vivido la misma historia y tenemos familiares con trayectorias similares. Venimos de un abuelo o una abuela que trabajó en el campo, en una fábrica o de lavatrastes en un restaurante o como jardinero en algún hogar. Ahora, nosotros los nietos nos levantamos por ustedes. Llenaremos las calles recordando su arduo labor y todo lo que han hecho por nosotros.

Trabajadora mexicana en un campo en Misisipí simbolizando lo que sería un día sin inmigrantes.
CREDITO: REDDIT / LYNN2D

Más allá de las protestas, el movimiento “Un Día Sin Inmigrantes” nos recuerda qué es ser inmigrante: es sudor, es agonía, es saber que a la larga valdrá la pena, es abrir nuestro corazón para que los demás escuchen nuestras historias, para decirles: antes había un campo muy bello, lleno de flores, y mi abuela las sembraba, las regaba y ahora ella se volverá parte de ese paraíso.

Mujer se cubre del sol con una bandera americana para mostrar qué es ser inmigrante.
CREDITO: WFSU

Generaciones después, la al otro lado del charco ha disminuido. Sin embargo, esto no es mencionado en los medios, ni por el compadre republicano. Es por esto que la marcha Un Día Sin Inmigrantes o “Un Día Sin Mexicanos” (como en la famosa película) se sitúa como un momento histórico muy irónico. En el que, ¡hay menos inmigrantes mexicanos!

La Cosecha

Anteriormente, nuestros antepasados estaban solos. Llegaban con una maletita (si bien les iba) y tenían que cuidarse de “la migra” todo el tiempo. Las posibilidades para aprender un idioma o para conocer nuevas personas eran muy pocas. Ahora, las escuelas en EU tienen el programa ESL para enseñar inglés, además de que hablar español ya parece requisito para adquirir un trabajo en la sociedad americana.

#aprendiendoingles #ingles #idiomas #bromas #mexico #gringo #gringo #hablaringles #chistes #mexicanos

A post shared by Mantequillas (@kgedrisa) on

Es como si poco a poco fuéramos ganando territorio, llenándolo de jardineros como mi abuela, que además dejaron hermosos nietos y un legado indiscutible.

https://www.instagram.com/p/BQyZ_BjjcdW/

Ahora, sus nietos, la cosecha del esfuerzo, se levantaron a asistir la marcha Un Día Sin Inmigrantes no sólo para dejar de ir a trabajar, pero para también protestar la injusticia que claramente se vive en la actualidad. Restaurantes de lujo en Nueva York, San Francisco y Washington permanecieron cerrados. Tiendas de víveres, food trucks, cafeterías y puestos de tacos en Chicago, Phoenix, Los Ángeles y Boston, tampoco abrieron sus puertas. Hasta un McDonald’s en el lado sur de Austin cerró sus puertas.

La protesta latina llegó hasta al Capitolio, en donde una cafetería del Senado no ofreció servicios debido a que los empleados no se presentaron a trabajar. Los chefs de alto nivel resultaron ser poderosos aliados, muchos de ellos apoyaron a los empleados inmigrantes, que son fundamentales para la industria de comida. En Washington más de 50 restaurantes permanecieron cerrados.

https://www.instagram.com/p/BQmVcM1BCmf/

En otros ámbitos distintos a la comida, como lo es el arte y otros negocios, también hubo impacto. En Massachusetts, el museo de arte de la Universidad de Wellesley removió todas las obras de arte donadas o creadas por inmigrantes (lo que representó hasta un 20% de su colección). En ciudades como Nueva Orleans, Filadelfia y Chicago, también cerraron algunas tiendas y mercados. Y así, muchos ejemplos más ¡en todo Estados Unidos!

Es muy fácil, como decía mi madre, darle instrucciones a la “muchacha”, hacerla menos, creer que porque come en nuestra casa y no tiene contrato la podemos tratar como queramos. Pero, a la larga, esa muchacha es la persona a la que mejor debes tratar. Esto lo saben todas las mamás latinas y por eso tratan a las señoras de limpieza ¡como princesas!

Es más, creo que a la que hacía la limpieza en mi casa siempre la consentían más que a mí. Mi mamá hasta le compraba jamón serrano y su queso favorito, pues ellas son las que están en tu casa todo el tiempo, conocen perfectamente tu hogar, tus horarios de salida y tus secretos. Así que mi madre me decía, puedes correr al perro, ¡a todos, menos a la que te hace el que hacer!

#SniffLife #DiorMio #Moda #FollowMe #Weekend #Thea #Mucama #JobsDreams #RoomService #Bogotá

A post shared by ¡DiorMio! (@diormio) on

Desgraciadamente, el republicano Donald Trump, junto con muchos seguidores, desconoce la consecuencia de la ruptura de la relación “muchacha-señora”, y le declaró la guerra a muchos fieles servidores.

Las consecuencias de Un Día Sin Inmigrantes y protestas por venir parecerían obvias, tanto que hasta en una película estaban predichas; sin embargo, dijeron “nah”, hay que correr a la muchacha, al fin que las cosas se lavan solas. ¡Ja!

Al contrario, pronto se darán cuenta que “Sin nosotros, no hay plato que se sirva, ni casa que brille. Sin nosotros, ¡usted, señora de la casa, se las arregla sola!”

Es por esto, que desde afuera les decimos, de forma cariñosa a todos los latinos llamados (de forma errónea) “inmigrantes”: Tal vez no tendrán contrato, pero sabemos que ya sembraron muchas semillas y que algún día cosecharán todas las flores que merecen.

La vida en Canadá al final sí es como la pintan. Pero… ¿qué haremos sin las enchiladas?: La Vida En Canadá: ¿Vale La Pena Mudarse A Este Paraíso?

Comentarios